Algunos días procuro ser buena chica y buscar piso en esta ciudad de tierras pantanosas llamada Barcelona. Pero como soy así de rara, lo único que me parecen buenas inversiones no cuentan con el quorum suficiente (o llego tres horas demasiado tarde).
Ejemplo:
- Piso en mi (santo) Raval de 45m2, 3a planta exterior, 86,000 euros. Vendido en 4 horas.
- Ático de 35m2 en l'Eixample, junto al Parc Joan Miró, 4a planta sin ascensor pero con agujero y con terraza de 50m2. Vendido antes de la visita.
Hoy he ido a ver uno de 90m2 en l'Eixample, hecho polvo, pobrecito, a reformar completamente, por 227,000 euros. Me ha parecido caro, he ofrecido 190,000 euros y me han mirado con cara marciana, en fin... porque me veía viviendo en él, que si no, no haría tantas concesiones. Esperaré unos meses, mientras el mercado inmobiliario pierde fuelle día a día, a ver si lo pesco en el próximo remanso.
Y mientras tanto, sigo en mi súper piso ravalero, enriqueciendo al propietario (mejor al él que al banco) y compensando el alquiler con los compis de piso (ellos sustentan parte del alquiler, yo corro el riesgo, benditas inversiones).
En fin, voy a mirar por la ventana, a ver si veo otro cartel de "se vende" que meza mis sueños.
No hay comentarios:
Publicar un comentario