
Había oído hablar de este libro muchas veces. De boca de mis amigos, de mi padre, de mi tío, y cada vez que me hablaban de él, no sé si porque tenía muchas reticencias o bien porque mi mente aún no estaba madura para entender las bases de lo que expone, sacaba una caballería de argumentaciones para cargarme los principios básicos del buen funcionamiento de la economía personal. En el fondo, es un libro estupendo para empezar a romper con todo aquello que damos por bueno.
En mi caso, fue necesario esperar algunos años, inisitir en mi carrera teatrera, lograr un importante cambio laboral y pasarme un año con unos ingresos muy superiores a los que estaba acostubrada para darme cuenta de la gran verdad: a mayor sueldo, mayores gastos (o mayores deudas, cosa que en mi caso, por suerte, no fue así). Necesité un año entero para darme cuenta de que a pesar de tener un mayor sueldo la realidad intrínseca de mi economía no había cambiado. De ver cómo en mi empresa el conserje tiene un mejor cash flow que la gerente, etc.
Un libro imprescindible para empezar, para abrir los ojos y para reaccionar.
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