lunes, 24 de agosto de 2009

Libros que obligan a reaccionar -1-


Hay libros que son revulsivos, que te obligan a moverte a golpe de letra. Que motivan, que te ayudan a ver todo el potencial que tienes al alcance de la mano.

Indudablemente, La semana laboral de 4 horas es uno de ellos. Especialmente, porque se trata de un manual práctico (a pesar de toda la parafernalia y literatura sobre los NR -Nuevos Ricos-) lleno de recetas paso a paso para llevar a cabo negocios, desarrollo de productos y proyectos online.

El esquema está pensado para el mercado norteamericano, pero con algunas vueltas de tuerca se puede adaptar a cualquier entorno.

Es un libro buenísimo. Reconozco que aún no le he terminado porque sé que en cuanto lo cierre sentiré la necesidad imperiosa de iniciar algún proyecto. Así que estoy postergando (malo, malo) a la espera de hayarme más centrada para realizar mis objetivos.

Pero me conozco, y en breve no podré resistir la tentación de leerme el último capitulo y empezar a caminar por el sendero de mis nuevas metas.

El gigante chino


Hace tres días regresé de un viaje de un mes a China y Malasia. Es la segunda vez que visito China y, como la primera, me ha dejado la clara sensación de que el futuro está allí. De que nuestras ciudades son pequeñas, viejas y lentas. De lo desgastada y decandente que está esta parte del orbe. De lo inminente del cambio de rumbo.

Es muy curioso ver cómo en occidente nos creemos el centro del mundo. Pensamos que todo el planeta se mueve al son que marcan los USA y que nuestros principios y bases ideológicas son las primordiales en el mundo. Gran error.

Me hace gracia la gente que dice que los chinos están programados, cuando nosotros tenemos tantos memes grabados a fuego. Los discursos automáticos son universales, aunque por supuesto sólo vemos los ajenos, ya que los propios los tenemos demasiado interiorizados como para reconocer que es cultura inducida.

En fin, he añadido un objetivo más a mi lista. Pasar una temporada en el gran gigante del este y aprender mandarín.